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| Restaurant Kaczka |
El restaurante Kaczka (Mazatlán 24 Col. Condesa) está especializado en la comida alemana y polaca, dedicándole especial atención al pato.
El lugar cuenta con servicio de valet parking, el cual no es particularmente rápido en la recepción de autos, aunque la atención es buena. En la entrega del auto son un poco más eficientes.
El restaurante es amplio y al estar distribuido en 2 plantas logra mantener un ambiente acogedor, como de un bistró francés sin comprometer espacio y comodidad. La decoración es agradable, sutil y elegante, cuidando cada detalle como velas, mantelería, flores, iluminación, cubiertos y vajilla. La música es suave y variada, apropiada para el lugar y ayuda a dar una atmósfera general de calidez y comodidad.
Los baños están muy bien decorados, iluminados, limpios y cómodos, aunque falta un poco de atención, ya que uno de los WC no funcionaba y no había ninguna señalización al respecto.
El restaurante cuenta con un área para fumadores en la planta alta. Esta área es muy cómoda, ya que aunque está techada, tiene unos ventanales amplios que mantienen la ventilación agradable.
Al llegar un host nos indica el camino a nuestra mesa en donde ya espera un mesero que se presenta y nos pregunta sobre nuestra elección en bebidas, nos entrega la carta y sugiere algunos platillos para comenzar. Toma la orden y al poco tiempo trae las bebidas. En la mesa hay una canasta con 3 tipos de pan.
La carta cuenta con diversas opciones para entradas, ensaladas, sopas, pastas, platos fuertes, cafés, vinos, licores y postres; dando una especial atención al pato y a las 16 variedades en que lo cocinan.
Al momento de decidir, le preguntamos al mesero sobre las características de varios platillos que llaman nuestra atención y nos responde de forma detallada cada una de nuestras preguntas. Hacemos nuestra orden y a los 15 minutos, llegan los platos.
Las porciones son abundantes con una o dos guarniciones, bien emplatados y atractivos a la vista. Pedimos un pato al orégano, un pato al vino tinto, un salmón a la pimienta y una ensalada de la casa. Todos los platillos estaban cocinados perfectamente y el sabor era exquisito. Las guarniciones resaltaban los sabores y consistencias del platillo principal, haciendo la experiencia integral.
Al terminar, nos ofrecieron café y llevaron una charola con postres diversos, de los cuales se eligió un fondant de chocolate con helado de vainilla, un café express, uno americano y un capuchino.
En el lugar se puede hacer sobremesa tranquilamente, no hacen sentir presionados a los comensales para que coman rápido y salgan justo al terminar.
Durante todo el tiempo de la cena, el mesero estuvo atento a la mesa, fue rápido y servicial.
En general es un excelente restaurante, aunque los precios son bastante elevados (alrededor de $300 a $500 por persona, depende si hay consumo de alcohol y postres) vale la pena ir y probar la especialidad de la casa que es el pato, de donde toma su nombre este lugar.
Éste es restaurante hermano del "Specia", también en la Condesa, de donde esperamos poder compartirles una reseña muy pronto.
Éste es restaurante hermano del "Specia", también en la Condesa, de donde esperamos poder compartirles una reseña muy pronto.


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